Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

lunes, 16 de abril de 2012

Garganta de los Papuos. Jerte (Valle del Jerte)



Por fin después de muchos preparativos y una larga espera, llego el ansiado puente de semana santa. Para estos días de vacaciones habíamos planeado un viaje a tierras extremeñas, más en concreto a los valles del Jerte y la Vera, situados al norte de la provincia de Cáceres. Las previsiones meteorológicas no eran demasiado buenas para todo el puente, más bien eran pésimas, pero eso no iba a hacer que cambiásemos de destino.
El martes día 3 de Abril, después de salir de currar y terminar de preparar los trastos (anda que no llevamos material) pasamos Ali y yo a buscar a Fonso por su casa. La furgoneta se va llenando de material, ropa, comida, etc, y nos planteamos si nos va a entrar el resto de cosas de los compañeros que faltan de recoger. Nos vamos hasta Maliaño, en donde cogemos a Paula a la salida de uno de sus curros, menos mal que su material ya estaba con el de Fonso, y más tarde nos dirigimos hasta Ojaiz, en donde nos esperan Chus y Mónica. Metemos las maletas como podemos en la furgoneta, y a eso de las 18:00 horas emprendemos por fin el viaje. Llamamos a David y Azu para ver donde se encuentran, pues ellos han salido unas horas antes, al igual que Oscar y Naghy que también habían salido por la mañana. En total somos 10 miembros del club los que vamos a Cáceres con intención de hacer unos cuantos barrancos, algo de turismo, senderismo, etc, pero sobre todo de pasárnoslo muy bien.
El viaje se hace bastante rápido y ameno, disfrutando de un tiempo muy inestable, que fue desde la niebla muy intensa que tuvimos en Reinosa, hasta el sol en Palencia, pasando por las varias granizadas  y fuertes aguaceros que nos cayeron durante el camino. Hacemos tan solo una parada para cambiar de conductor y estirar un poco las piernas, y aproximadamente sobre las 22:45 horas estamos en el Camping Valle del Jerte, lugar donde nos alojaremos. Saludamos a nuestros compañeros, que ya han localizado el bungalow que nos han reservado, cenamos algo y preparamos el plan para el día siguiente, en que si todo sale bien descenderemos la Garganta de los Papuos y la Garganta de las Nogaleas.
El día amanece triste, con una niebla intensa que apenas deja ver nada, pero no llueve y después de tomar un buen desayuno y preparar todo el material nos vamos hasta el pueblo de Jerte, lugar donde esta el acceso a la Garganta de los Papuos.
Tomamos la pista hormigonada que sube junto a la oficina de turismo y la seguimos hasta un cruce en el que tomamos la pista de la derecha. A los pocos metros cogemos otra pista a al derecha que baja al barranco de los Hoyos, cruzamos el cauce y cuando la pista se empieza a poner mal para nuestras furgonetas, decidimos aparcar en un ensanchamiento que hay justo antes de llegar a la extraña referencia que tenemos para saber que vamos por el buen camino, una lavadora empotrada en un muro.


Decidimos hacer el resto del camino de aproximación andando desde este lugar. Continuamos ascendiendo por esta pista, que discurre entre cerezos, y que suponemos debe de tener unas buenas vistas de todo el valle, pero es que la intensa niebla no nos permite ver mas allá de un centenar de metros. Más tarde la pista se interna en un bosque de robles en donde vemos un apartadero, lugar al que tendríamos que haber llegado con el coche.
Continuamos por la pista hasta llegar a una portilla, la superamos y seguimos  ascendiendo. Después de un buen rato andando creemos que nos hemos equivocado y hemos dejado algún desvío atrás, así que Ali y yo nos adelantamos para ver si estamos en el buen camino. Tardamos algo en dar con él. Hay que llegar hasta un desvío a la derecha por una pista bastante más abandonada que la que hasta ahora llevábamos. Al poco esta pista se acaba junto a una pequeña fuente. Esperamos la llegada de nuestros compañeros justo en el desvío de la pista principal, y después de hacer un pequeño descanso continuamos el camino. Después de pasar la fuente la pista se convierte en un sendero que faldea la montaña, y ponemos mucha atención en seguir los hitos y no bajar antes del comienzo del barranco. Este está marcado por una placa colocada en un gran bloque redondeado en mitad del cauce. En total la aproximación nos ha llevado 1 hora y 30 minutos.
Terminamos de cambiarnos en medio de una fuerte niebla y comenzamos con el descenso.
Comenzamos con un rápel de 24 metros al que le sigue un pequeño tobogán de 3 metros. El andar por el cauce del río es todo un reto, pues vamos pegando continuamente resbalones, y eso que casi todos llevamos botas especificas de barrancos.


Pero es que el granito en el que esta escavado el barranco está muy pulido y resbala una barbaridad. Luego nos encontramos con un rápel de 22 metros tumbado,  y un tobogán de 10 metros que algunos hacemos y otros destrepan por la derecha. Más tarde nos encontramos con dos rápeles más de 8 y 11 metros respectivamente antes de llegar a la estrella del descenso, el Chorro de la Ventera, una cascada que se salva con un rápel de 30 metros, aunque se puede fraccionar para evitar el roce utilizando unos anclajes situados en una pequeña repisa. Y es que todo el barranco está perfectamente equipado, pudiendo montar numerosos pasamanos y rápeles guiados en caso de que el río vaya crecido.

                     

Superado el Chorro de la Ventera, tenemos un tobogán de unos 8 metros muy divertido y más adelante un nuevo rápel de 17 metros al que sigue un destrepe de unos 8 metros evitables por la derecha. Justo después de este obstáculo aprovechamos para picar algo antes de continuar con el descenso, que nos esta gustando mucho, y eso que el tiempo no acompaña, pues la niebla no acaba de desaparecer e incluso durante el descenso nos cae alguna gota de lluvia que pronto cesa.


Ya tan solo nos quedan tres rápeles, uno de 6 metros que evitamos por la derecha y otros dos de 11 y 10 metros respectivamente. Al pie de este último vemos la placa que nos informa del fin del equipamiento del barranco. Ya tan solo nos queda seguir el cauce del del río bajo un tímido sol, por un entretenido caos de bloques hasta llegar al puente de los Papuos. El descenso nos ha llevado unas 4 horas y media, y eso que eramos 10 "canicones perdidos en la niebla".


Desde el puente de los Papuos tomamos la pista ascendente que sale a la derecha, hasta llegar a un cruce. Aquí unos deciden seguir caminando en horizontal hacia una cabaña, intuyendo que ahorraran camino hasta donde hemos dejado el vehículo, mientras otros (Chus, Fonso, Mónica y yo) decidimos hacer lo que marca la reseña y seguir subiendo hasta el aparcamiento del robledal, para luego regresar por el camino de ida.
Cuando llegamos al coche nos extraña que no estén allí, pero al cabo de unos minutos aparecen explicándonos que se han desorientado entre tanto cerezo, y que además hay gente que viene muy cansada.
Como resumen decir que la Garganta de los Papuos es un barranco esculpido en duro granito, variado, deportivo y completo, con rápeles, toboganes, saltos,etc, y que  junto con la Garganta de la Hoz, fueron los dos barrancos que más me gustaron de todo el viaje.
El tiempo parece que nos está respetando, así que nos proponemos el ir a descender el segundo barranco del día, la Garganta de las Nogaleas, situada en Navaconcejo. Al final el frío y el cansancio echan a gran parte del grupo para atrás, apuntándonos tan solo Alicia, David, Fonso y yo.

      

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